
¿Cuál fue la primera ciudad con electricidad en España?
La llegada de la electricidad cambió para siempre la forma de vivir, trabajar y moverse en las ciudades. Hoy parece algo completamente normal, pero durante muchos años fue una novedad que despertaba curiosidad, admiración y también muchas dudas.
Entender cuál fue la primera ciudad con electricidad en España ayuda a mirar con perspectiva cómo ha evolucionado un servicio que hoy es el corazón de nuestros hogares.
Los primeros pasos de la historia de la electricidad en España
Antes de que la electricidad llegara a todas las casas, se utilizó en espacios muy concretos: fábricas, teatros y estaciones de tren. En el siglo XIX, la luz eléctrica era un símbolo de estatus y progreso.
En España, el proceso no fue uniforme. Mientras que en algunas zonas se apostaba por el gas, otras ciudades empezaron a experimentar con «soles eléctricos» (arcos voltaicos) para iluminar sus plazas más emblemáticas. Las ciudades que apostaron antes por esta tecnología ganaron una ventaja competitiva en desarrollo industrial y seguridad urbana.
¿Qué ciudad fue la primera en tener electricidad?
Aquí es donde la historia de la electricidad en España se pone interesante, porque depende de qué consideremos como «primera»:
- Comillas (Cantabria): la pionera del alumbrado público
Si hablamos de la primera localidad en estrenar un sistema de alumbrado público en sus calles, el honor se lo lleva Comillas en 1881. Todo ocurrió gracias al primer Marqués de Comillas, quien quiso impresionar al rey Alfonso XII durante su visita veraniega. Se instalaron 30 farolas que dejaron boquiabiertos a los asistentes y marcaron el inicio de una era.
- Barcelona: el motor industrial
Si nos referimos a la primera gran ciudad con una red organizada y la primera central eléctrica de España, la respuesta es Barcelona. En 1881 se inauguró la central de la calle Fontanella, impulsada por la Sociedad Española de Electricidad. Barcelona no solo iluminó sus calles, sino que fue la primera en entender que la electricidad debía llegar a la industria y a los hogares a gran escala.
- Pontevedra: primera gran ciudad gallega con alumbrado eléctrico
La capital de las Rías Baixas se convirtió en 1888 en la primera ciudad de Galicia y la segunda en España después de Barcelona en contar con alumbrado público eléctrico. La mítica Praza da Verdura fue el lugar exacto en el que se encendió la primera bombilla. Hoy ese edificio se conoce como la Casa de la Luz y alberga la sede de turismo municipal.
- Jerez de la Frontera: innovación andaluza
No podemos olvidar a Jerez, que en 1890 se convirtió en una de las primeras ciudades de España en tener un proyecto de alumbrado público integral y estable, compitiendo directamente con las grandes capitales en modernización.
- La «Catedral» de la electricidad: O Caneiro
En 1894, apenas unos años después de los hitos de Comillas y Barcelona, se inauguró en A Coruña la central de O Caneiro. Fue una de las primeras apuestas serias por la energía hidráulica en el norte. La llegada de la luz a las calles coruñesas fue un evento social que cambió por completo la ciudad.
Galicia entendió que su riqueza natural, sus ríos y su viento, eran la clave del progreso. Hoy, en Máis Enerxía, seguimos esa idea: aprovechando el legado de una tierra que siempre supo generar energía para mirar al futuro.
Cómo cambió la vida con la electricidad
La llegada de la electricidad no solo permitió iluminar calles y edificios. También cambió la forma de trabajar, de producir y de vivir en casa. Fue una revolución social.
- Seguridad y ocio: las calles se volvieron más seguras de noche y la vida social se alargó más allá de la puesta de sol.
- Productividad: las fábricas pudieron implementar turnos nocturnos, transformando la economía.
- Confort doméstico: primero llegó la bombilla, y tras ella, los primeros electrodomésticos que liberaron tiempo en las tareas del hogar.
Lo que en su momento fue una innovación de unas pocas ciudades se convirtió en un servicio esencial para millones de personas. Hoy cuesta imaginar una casa sin electricidad, pero hace poco más de un siglo era algo reservado solo a determinados lugares.
De la historia de la luz al consumo de hoy
Mirar al pasado nos enseña que la electricidad siempre ha sido sinónimo de evolución. En Máis Enerxía, recogemos ese testigo: ya no se trata solo de «tener luz», sino de que esa energía sea limpia, transparente y que no suponga un dolor de cabeza para tu bolsillo.
Por eso, nuestras tarifas de luz están diseñadas para que, independientemente de si vives en una ciudad pionera o en el pueblo más pequeño, siempre tengas el control total de tu consumo energético. ¿Te has quedado con ganas de saber más sobre cómo optimizar tu energía? Accede a nuestra calculadora de ahorro y únete a la evolución eléctrica con Máis Enerxía.




